Conoce más de Miguel Esteban
El municipio y Ayuntamiento de Miguel Esteban se hallan en la provincia de Toledo de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha. Su situación en el mismo corazón de la comarca histórica de La Mancha le otorga marca de identidad. Le separan de Madrid 132 kilómetros y de Toledo, 120 kilómetros.
Sus orígenes documentados nos remiten a los tiempos de la Reconquista, cuando los ejércitos de Alfonso VI avanzaban anexionando a sus dominios La Mancha, y el rey otorga a la Orden de Santiago, alrededor del año 1224, el gobierno de esta pequeña Villa. Poco se sabe de su historia; quizás fuera el pueblo donde Cervantes imaginó a su Quijote, rodeado de esa grandeza que ejercían sus 23 hidalgos migueletes en el año 1591. Población con una actividad principalmente agrícola y ganadera, su crecimiento afectado por la climatología, malas cosechas, epidemias, presión fiscal, entra en fase de decadencia a partir del siglo XVII hasta sus inicios de industrialización a comienzos del XIX.
En sus pequeñas lomas se alzan restos de castillos y molinos. Tierra de fronteras sin accidentes naturales que la delimiten, las cuencas de sus ríos trazan campos de cultivo, arboledas y paisajes suaves de horizontes amplios. En el municipio del Ayuntamiento de Miguel Esteban se encuentra la reserva ornitológica de “Los Charcones” donde habitan la malvasía, cuchara común, cigüeñuela o el chorlitejo común.
La localidad carece de monumentos de interés histórico. El único legado es la iglesia de San Andrés Apóstol del siglo XVII con planta de cruz latina y naves laterales. Su estilo corresponde a la arquitectura herreriana: arcos de medio punto, frontones, cúpula de imitación renacentista y bóveda de cañón. El templo inicial de cruz latina perteneció a la Orden Militar de Santiago; hoy en día, debido a sucesivas ampliaciones y restauraciones ofrece una amalgama de estilos y materiales diversos.
Variada en condimento, la gastronomía tradicional de Miguel Esteban nos recuerda platos que el Quijote probó en sus atribuladas andanzas por La Mancha. Aunque, enjuto y ocupado en otras lides el amo, mejor cuenta daría su escudero Sancho de la caldereta migueleta con todos los productos de la huerta y con cordero. Su panza también se llenaría de gachas, otro plato típico frecuente en épocas de carencia, de migas manchegas, del intenso “duelos y quebrantos”, bien acompañado del buen vino de esta tierra. Y para no faltar al vicio y suspirar por los postres, concluir con el arrope, dulce hecho de mosto y las “cagaillas de gato” o turrón del pobre.